
Nuestra casa de estudios superiores se propone potenciar la formación humana integral, afirmar la base ética axiológica desde una dimensión vivencial y facilitar la identificación y sello educativo. Se entiende que en cada estudiante, en cada técnico y profesional, está la persona humana como la base de todo desarrollo y como punto de partida de todo programa educativo, pues bien, atender a la formación adecuadamente de esa base, es el propósito de nuestra Institución.
En nuestra casa de Estudios "Los principios y valores sostenidos como base sustentatoria del proyecto institucional" - una apuesta centrada en la persona humana y en su entorno - tiene cinco pilares que la sostienen, a saber: Pilar Antropológico, Pilar Ecológico, Pilar Inter - Religioso de acompañamiento espiritual, Pilar Sociológico y Pilar Axiológico.
Nos proponemos educar basado en un perfil antropológico que considera la persona humana en su dimensión corporal, psicológica y espiritual, como un ser individual y social que necesita de oportunidades e instancias motivadoras que le ayuden a potenciar su pleno desarrollo, especialmente a través del aprendizaje; para que pueda asumir adecuadamente su libertad y el cuidado del medio ambiente, al mismo tiempo que descubre su vocación de trascendencia como un ser creado y que tiene una responsabilidad social que podrá favorecer mediante la vivencia de los valores.
Hay un hecho objetivo en nuestra casa de estudios superiores: nuestros alumnos pudiendo elegir otra instancia para su formación técnica profesional, han elegido el IP "Valle Central" para realizar aquí su formación en lo técnico, en lo profesional y por supuesto en aquello que dice relación con el desarrollo de la persona humana.
Nuestros jóvenes han recibido como herencia las fortalezas y debilidades del siglo XX; por un lado el siglo en el cual se produce un enorme desarrollo del conocimiento científico y por otro, el más sangriento de la historia. El siglo XXI se inicia con auge impresionante en los medios de comunicaciones y con la puesta en marcha de la globalización, no obstante, el hombre experimenta la angustia de su propia soledad que le impulsa a buscar, casi en forma desesperada, el sentido de la existencia. Nuestros jóvenes han despertado a la vida en un mundo en el cual los ideales de lucha se han esfumado por la crisis de las utopías lo que trajo consigo la confusión axiológica. Hay ofrecimiento de placer por todas partes y al alcance de todos los bolsillos con lo cual nuestros jóvenes han encontrado mucho goce y muy poco gozo.
Instituto Profesional Valle Central










